Entrevista

Su pasión son las artes visuales y la fotografía, algo que lleva en la sangre desde niña. El lente de Angélica Araya Arriagada siempre tiene algo con qué sorprender, siendo un referente en toda la zona norte gracias a su propuesta artística y patrimonial.

¿Qué generó tu interés por el Arte?
Despertó en la localidad cordillerana de Potrerillos. Mi abuelo materno fue fotorreportero del diario “Andino” y en la revista “VEA”. Mi madre es dibujante técnica, especialista en proyecciones y gráfica. La destreza y pasión por sus oficios, junto al paisaje montañoso, me cautivaron. En mi época escolar, tuve maestros que me incentivaron a descubrir mi pasión. En mi Licenciatura en Artes, descubrí soportes y formas de expresión; en el post grado de fotografía, profundicé los procesos análogos y digitales, allí comenzó mi reflexión personal, sobre mi entorno, esa meditación es lo que configura mi trayectoria fotográfica.

¿Cuándo inicias tu gusto por la fotografía?
Desde muy pequeña, pues era cotidiano en mi familia. Mi abuelo Justino Arriagada Sepúlveda, tenía su estudio fotográfico: “Foto Arriagada”, se ubicaba en Potrerillos, donde nací y viví mi juventud. Él se encargaba de cubrir eventos sociales y los familiares. Nos involucraba, desde tomar una imagen hasta su revelado y nos incentivó desde la práctica. Valoro el archivo fotográfico, por lo significativo de la colección familiar materna, ya que gracias a esa compilación configuré la vida de mis abuelos, de mi madre y mis tíos, a partir del “fruto” del oficio del abuelo. Esto, me resulta maravilloso. Al terminar mi pregrado, definí especializarme en fotografía en la “Universidad de Chile”; y continuar gestando iniciativas artísticas culturales, propiciando puntos de encuentro y reflexión acerca de situaciones, usualmente no visibilizadas en nuestro país.

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